Explicación Previa: La historia donde transcurren las vivencias de El Pirata y Yumalai, la Reina Gitana, es un Mundo peculiar. Mezcla de realidad y ficción. De sueños y fragmentos reales del viaje.

Mundo Pirata es una experiencia paralela… aunque quizás más real de lo que podamos pensar….

¿Sabréis diferenciar dónde está esa línea que separa realidad y ficción?

(Si queréis ver el inicio del El Pirata, podéis leer el primer capítulo, “La Reina Gitana” o acceder a la sección “Mundo Pirata“)

TORMENTA

El pirata se encontraba camino a zona fronteriza. Viajaba con otros pasajeros y su destino eran las tierras vecinas de Luganda. Estaba ansioso. Grandes historias se contaban de ese lugar.

Observó a sus compañeros. Ninguno llamaba especialmente la atención. El viaje prometía ser tranquilo…

Pero repentina y  misteriosamente el cielo se tornó oscuro. Y las lluvias y el viento bloquearon el paso. “Maldita sea, aquí nada es normal?” se dijo…

Sacó la cabeza por la ventana y vio que los viajeros formaban una línea que se perdía en el camino. Parecía no tener fin. Llevaban tiempo ahí. Así que El Pirata se relajó. No terminaría pronto.

Mientras se aposentaba en su asiento, observó  el carruaje. Goteaba. Los acabados llevaban años sin ser remendados. El resultado era que el agua entraba en el interior, donde debían dormir. Aunque la gente no parecía darle mucha importancia. Quizás porque es mejor no preocuparse por lo que no puedes cambiar.

Pero tan repentinamente como había empezado, dejó de llover y el Pirata decidió ver dónde se encontraban.

Estaban en medio de una zona rural, con casas hechas de barro y paja.

Los lugareños parecían gente amable y habían montado puestos improvisados donde vendían comida al viajero. Parecían tranquilos. Y así se sentía también El Pirata. Sin ser consciente todavía la magia del lugar que pisaba….

MONDELE Y EL LUGAR SIN NOMBRE

Mientras reconocía la zona, apareció el  responsable del cuidado de los viajeros. Era un hombre joven de mirada viva…alegre. Y bondadosa. A la gente le gustaba. Y parecía respetado por viajeros y conductores.

Había pasado la tarde trabajando para despejar el camino. Con escasos resultados. Pero aún así su humor parecía incrementarse en la adversidad. Siempre hablaba con una sonrisa en la mirada.

Su nombre era curioso. Mondele. Que en su lengua significa “Blanco”. El Pirata se sonrío. Finalmente ya no era el único.

Tomaron confianza rápidamente y Mondele empezó a hablarle  sobre aquel lugar donde habían parado.

Parecía nervioso…y le dijo que de alguna manera era un lugar especial, extraño. Donde siempre paraban los viajeros. Pues allí, el clima cambiaba y parecía detenerse misteriosamente el tiempo.

Mondele no habló más sobre ello. Pero El Pirata sabía que había algo más. Sus ojos escondían una verdad más profunda.

Sin darle más importancia, El Pirata se dirigió al carruaje.

EL BRUJO

Cuando despertó por la mañana, el barro y la lluvia todavía bloqueaban cualquier intento de avanzar. El trabajo se había detenido en la noche para dar lugar al descanso y seguir los esfuerzos por la mañana.

Pasaron las horas y al mediodía, Mondele y otros compañeros invitaron al Pirata a comer con ellos. Y entonces siguieron con la historia que había empezado el día anterior.

Aquél lugar estaba marcado. Un Gran brujo habitaba ahí. Un  brujo que vio pasar de forma silenciosa y discreta. “Es él…”, le dijeron, “el que acabas de ver”. Pero su cara y su cuerpo se habían mostrado esquivos. Quizás era su magia… que le envolvía. Como si una protección sobrenatural le protegiera.

Le contaron que el Brujo invocaba la lluvia para detener al viajero en su aldea. Decían que era un ser poderoso, pero desconocían el origen de su poder ni sus intenciones. No se atrevían a molestarlo. Y no  querían hablarlo demasiado, pues según su creencia, con ello aumentas el poder del brujo. Si lo hablas y lo crees, lo vuelves más fuerte. Más real.

ILLUMINATI

Después de hablarle del Brujo, se interesaron en la Tierra del Pirata. Fuirán. Y le preguntaron sobre los Illuminati. Según ellos, los grandes magos del mundo. A los que pertenece la élite de Fuirán. Y saben, literalmente, que hacen conjuros oscuros para seguir dominando del mundo.

El Pirata sintió el miedo en su mirada, mientras preguntaban si los había visto. Si había tratado con ellos. Y entonces vio la decepción cuando les dijo que en Fuirán, la magia no existe.

No le creyeron. Porque ellos saben que sí. Saben que el mundo no es algo que podamos manejar tan solo con lo palpable. Así que la respuesta del Pirata les decepcionó. Lo estudiaron detenidamente unos segundos… valorando si era un ignorante…o  si era alguien poderoso. Si era un mago. O un brujo.

Debió parecerles inofensivo, pues finalmente decidieron aceptarlo simplemente como el viajero, el compañero de ruta que comería con ellos. Al que se dirigieron con risas y gestos amables. Si fuera un illuminati irradiaría poder. Y no comería con ellos.

LA MIRADA DEL BRUJO

A pesar de lo que les dijo, El Pirata reflexionó sobre el brujo. Se sentía en deuda con esa gente, así que pensó en defenderles. En atacarlo por sorpresa. Hinchó el pecho. Se llenó de valor y orgullo. Sintió su determinación. Estaba convencido.

Pero entonces creyó entender el motivo del Brujo.

Ese era un lugar aislado, por el que nadie pensaría ni un momento en detenerse. Y la única manera de hacerlo era ésa. Convocaba a la lluvia y Detenía al viajero unos días. En lo que éste compraría alimentos y productos básicos a la gente de la aldea, que se mostraba afable y agradecida con el viajero.

Sea como fuera, ese manto de magia no parecía oscuro. Provocaba que el viajero trabajara en equipo. Y que los aldeanos tuvieran algún tipo de beneficio de su paso, que de otra manera no sería posible.

Así, el Pirata comprendió que aquel brujo no era tan temible, tan solo velaba por su gente.

Pero mientras reflexionaba, sintió una presencia… una mirada poderosa…. Y cuando se giró, le vio. Fugazmente. Ojos oscuros. Perlas negras. Una mirada amiga, familiar…una sonrisa.

Era Él. Era  El Brujo… Era la magia entre la bruma.

“Bienvenido de nuevo a mi Mundo, Pirata… a mi mundo sueños…a mi mundo de brumas… donde lo real y lo imaginario convive. Donde mora el aventurero … Y Donde los sueños se viven”

Entonces creyó verlo transformado en Yumalai, La Gitana. Y pareció  sonreírle de nuevo

“Tú eres El Pirata… y navegas los mares conjuntos de la realidad y los sueños. No me olvides, Pirata…no te olvides. Nos volveremos a ver”

Y entonces desapareció entre la bruma. Su bruma. Su Mundo.

El Pirata volvió a ser consciente de su entorno de nuevo. Seguía con Mondele, que le miraba extrañado. “¿todo bien, amigo?”

El Pirata asintió…Pero seguía en estado de shock.

Cuando ya la olvidaba, cuando la creía simplemente un sueño, Yumalai había vuelto a aparecer… Para irse de nuevo envuelta en un manto de misterio.

 

Espero que te haya gustado!!

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