Pasan los días y me dirijo a Uganda. Me siento extraño. Distinto… Atemporal. Como África misma. Pues en Congo,  me encuentro sumergido en un mundo donde la diferencia entre el hoy, el ayer y el mañana es difusa… Y donde el mundo oculto y la realidad visible se muestran estrechamente ligados.

La etapa inicial, emocionalmente explosiva, acabó. Congo me ha transformado sin darme cuenta. Y lo ha hecho tan solo mostrándose…sin condicionamientos. Sin barreras. Simplemente siendo Congo. Pues no hay otra manera de verlo. Ni de vivirlo.  Sus gentes, sus historias, sus paisajes, sus leyendas… Me sumergen en un mundo distinto. Un mundo que me toma y me eleva…y me lanza en un particular viaje en el en el tiempo. Y en la imaginación….

PRELUDIO (TRANSFORMACIÓN)

Miro atrás y recuerdo. Kinshasa. Imagen del África moderna de hoy. Con todas sus caras y facetas. Donde sus barrios más pobres me mostraron la mejor cara de una ciudad sumergida en una profunda crisis de identidad. Que se pregunta ella misma cómo

quiere ser. Qué camino tomar. Y dónde un presidente ya no querido es disputado en su propia casa. Pues Kinshasa,

Niños pigmeos

la Gran capital, su bastión, ya no le quiere. Como la mayor parte del país.  Y éste se rebela. Y aunque descoordinado por ahora, puede que los días de la familia Kabila empiecen a acabarse.

Después me dirigí  a tierras lejanas. Congo es un gran país. Incontrolable. Y si la capital está en disputa…El Norte y el Este tienen su propia ley. Son el equivalente africano del Lejano Oeste. Donde exploradores y buscadores de fortuna se mezclan con grandes corporaciones que buscan su pedazo de fortuna en un País, que a pesar de sus problemas, es enormemente rico en recursos.

O quizás sea que riqueza mineral y problemas van irremediablemente ligados a un país que nunca ha encontrado el equilibrio político y económico.

Finalmente, en estas mismas zonas me trasladé mucho más lejos. Pues el corazón del viaje en Congo se desenvuelve en medio de una zona indígena pigmea, la mayor de África. Y en estas tierras volé miles de años atrás.  Y nos vi. Como especie. Cuando apenas teníamos idea de qué había más allá de la siguiente colina. Del siguiente lago, o más allá del mar, si alguna vez lo habíamos visto. Cuando nuestras preguntas eran básicas a los ojos de hoy en día. Pero no necesariamente menos sabias o menos profundas.

Ciencia, política, espiritualidad o religión, da lo mismo. Pues al final, la esencia es la misma. Y algunas preguntas son invariables.  ¿Quiénes somos?, ¿dónde estamos? Las Grandes preguntas que han hecho evolucionar al hombre. Y que también lo han enfrentado.

TRANSFORMACIÓN

Después de estas vivencias, ya no es un torrente de descubrimientos lo que vivo. Ya no es un sinfín de estímulos. No. Es más bien un reconocimiento. Una evolución emocional. Ya formo parte de estas tierras. De estas gentes.

Ya no soy Le Blanc. Ya no soy Mundele… ni Muzungu. No me siento así, aunque me sigan llamando con ese nombre.

Ya no soy el Extraño… No, ya no soy el Mono en la luna. La adaptación ha acabado y empiezo a Sentirme de nuevo. Libre. En un país que como yo ahora mismo, simplemente es. Sin trampas ni adornos.

Sí, Congo representa la pureza de lo que he venido a buscar. Y me lo ha mostrado. Se ha desvelado y me ha puesto un espejo enfrente también. Me he visto a mí. Y he visto al hombre. Su esencia. Mi esencia.

He visto alegría. Y he visto pena. He visto injusticias…y la Grandeza de la bondad humana también. He visto lo que somos capaces de hacer sin barreras. Sin límites. Pues en Congo no hay ley…Pero tampoco hay mentiras. No hay attrezzo…Tan solo grandes verdades. Simples. Contundentes. Pues Congo no pretende. Congo no engaña. Tan solo se muestra. Sin pretensiones. Salvajemente  Imponente. Puro. Duro. Y amable a la  vez. Auténtico. Pues Congo, amigos…Congo tan solo ES.

EL VIAJE Y EL VIAJERO

Y con esta visión, me levanto y me acuesto cada noche. En casa. Esté donde esté. Con una sonrisa. Con un buenas noches y un buenos días, África  Amiga. Ya no somos desconocidos.

Dicen que hay dos tipos de viajero. El que no está a gusto en ningún lugar…El que huye. Y el que se siente en casa en cualquier rincón del mundo… el que ama el camino y la tierra que pisa. Así me siento. Y así me gusta verme…Y más aquí, en el corazón de África.

En este viaje por el norte del Congo descubro la magia, la brujería, el mundo oculto de la mentalidad africana. Y vivo también el día a día, converso con la gente. Comparto comidas. Historias…

Ellos lo saben . Lo presienten. Mi proceso interno, mi transformación. Mi visión del Congo. Saben que lo amo y lo disfruto. Y que me siento cómodo. Que fluyo. Y es por eso que me preguntan. Me invitan. Me sonríen.  Quieren compartir conmigo. Ni que sea un instante de contacto visual. Un momento en el que nos entendemos. En el que nos decimos bienvenido a mi mundo. Sea cual sea y donde a pesar de no habernos cruzado nunca antes, dejamos de ser desconocidos.

Y es así que en Congo,entre brumas y claros reencuentro a El Pirata. El viajero. El soñador. El aventurero del tiempo.

Dejemos que nos cuente él la historia del viaje…


EL PIRATA

 

Explicación Previa: La historia donde transcurren las vivencias de El Pirata y Yumalai, la Reina Gitana, es un Mundo peculiar. Mezcla de realidad y ficción. De sueños y fragmentos reales del viaje.

Mundo Pirata es una experiencia paralela… aunque quizás más real de lo que podamos pensar….

¿Sabréis diferenciar dónde está esa línea?

Si os interesa leer esta parte del viaje, conocerla a través de sus ojos, los de “El Pirata”, clickad aquí:  “La Mirada del Brujo“)

(Si queréis ver el inicio del El Pirata, podéis leer el primer capítulo, “La Reina Gitana” o acceder a la sección “Mundo Pirata“)


Bajo el manto del Lobo

Cuando dejo atrás la tormenta y el barro, me despido de mis compañeros y finalmente me dirijo a la frontera, donde por fin tomo la bici. Me acompañan pedaleando una niña alegre y un hombre sonriente. Parece que son mi despedida.

Congo quiere que lo recuerde con una sonrisa, pero se resiste a dejarme ir. Y así hago, a pesar de volver a pinchar poco antes de salir. Porque el país es así. Te entretiene, te crea problemas. Pero Congo sigue… fluye a su manera, tal y como es el país, como una explosión. Interna y externa. De eventos y emociones. Pero invariablemente te sonríe. Y te muestra su espíritu como ningún otro. Pues nunca se esconde. Aunque en apariencia, tenga su grandeza guardada bajo el manto del lobo.

 

Espero que te haya gustado!!

Pero no me quiero ir sin pedirte antes un favor, que me ayudes en mi reto de conseguir fondos para la campaña de la Fundación Recover, Hospitales para África. El dinero va íntegro y directo a la fundación.

Para donar solo tienes que pinchar en este enlace o en la foto